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SáBADO 25 DE NOVIEMBRE DEL 2017 | 00:00:00

¿Cuándo deberías alejarte de un cliente?

Fecha Publicación: 09/09/2015

Siempre nos han dicho que hay que cuidar nuestros clientes como si fueran oro. Sin embargo, aunque te resulte paradójico, decirle “adiós” a un cliente puede ser la mejor forma de cuidarlo. ¿Cómo es eso? Nuestra vida está hecha a base de relaciones, y una de esas tantas  relaciones la constituye el contacto entre ofertante y cliente. No es extraño observar en el mundo de los negocios constantes riñas y malentendidos entre ambas partes. ¿Cuándo hay que continuar con la relación comercial? ¿Cuándo vale más la pena abandonarla? Aquí lo descubrirás:

Cuando el cliente no está involucrado en el proyecto

Razón suficiente para romper con tu cliente. Si él te encargó un trabajo, y cuando lo llamas o le escribes para ver si está contento con los avances de su trabajo, te dice que no tiene tiempo para revisarlo o peor aún, ni siquiera contesta tus llamadas, es porque le interesa poco o nada el cumplimiento del mismo. Queda claro que estás dando todo de ti en el proyecto, pero es imposible avanzar si es que la otra parte contractual no tiene la misma energía o interés en el proyecto.

Cuando el proyecto no es el mismo que al comienzo

Es bueno que el cliente esté detrás de uno para hacer las modificaciones pertinentes al proyecto. Pero no hasta el punto que haya un cambio de 180º en él. Es una pérdida de tiempo y de dinero tanto para ti como para tu cliente. Dile “no” a los clientes eternamente indecisos. Tampoco puedes aceptar clientes sumisos, que esperan que tú les digas qué idea necesitan para el trabajo en cuestión.

Cuando el cliente tiene problemas con su bolsillo

Ojo, que un cliente te pida una rebaja está dentro de lo correcto, lo inaceptable es que te deje hacer todo el trabajo para luego retrasarse en los pagos o esfumarse del mundo. Si tienes un cliente que constantemente se retrasa en los pagos, que se queja de tus tarifas o, arguye que te no va a pagar lo acordado porque el trabajo no satisface sus expectativas, pon el freno de mano y aléjate de ese cliente. No valen la pena unas monedas más en tu bolsillo por mil dolores de cabeza que te provoca ese cliente complicado.

Si no se cumplen las condiciones del contrato

Ya que tú eres el proveedor del servicio o del producto ofertado, eres quien tiene la obligación de dar las pautas necesarias para la suscripción del contrato. Por tanto, eres también tú el vigilante de ese acuerdo. Si el cliente no cumple con lo escrito, es mejor dar marcha atrás en la relación comercial. Si estás empeñado en cumplir con el trabajo pese a las faltas cometidas por el cliente, no solo pondrás en peligro el pago final por el proyecto realizado, sino también tu carrera profesional y tu propio negocio.

Clientes sí, pero no clientes que hagan retroceder tu negocio. Hay cosas más importantes que el dinero, como tu tranquilidad y el orden que pretendes generar en tu negocio.

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